martes, 31 de agosto de 2010

Guns N' Roses

Sin ninguna duda, los Guns N' Roses estuvieron en el lugar exacto, en el momento exacto y con la propuesta exacta.

Su imagen agresiva e insolente atrapó, tal vez más que su música en su primer momento, a la juventud norteamericana de fines de los '80s, harta ya de escuchar música de máquinas, ese Heavy-Pop cada vez más maquillado e inconsistente, la música funcional descartable que asola desde las FMs o el tener como referente a vejetes que los doblan en edad.

Esto no quiere decir que su imagen (callejera y estudiosamente descuidada) sea prefabricada aunque si bien explotada (no nos olvidemos que detrás de la banda está uno de los tipos más hábiles del negocio: David Geffen).


Los "Guns", como los llaman sus fans, le devolvieron al cada vez más pasteurizado y anodino rock de los '80s la cuota de salvajismo, peligro y excitación que forma parte de su esencia, transformándose en un idóneo y a la vez atractivo referente para los más jovenes.

Si bien lo suyo no es 100% original, los Guns N' Roses han sabido readaptar un sinnúmero de ilustres influencias hasta dar con un hard-rock duro, callejero y bien contemporáneo, que muestra sus matices propios y shockea a quienes aún no habían nacido cuando los New York Dolls se pintaban los labios y hace sonreír satisfechos a los que estaban terminando el secundario cuando se estrenaba The Song Remains The Same.

Si Muddy Waters hizo su síntesis de Robert Johnson, los Rolling Stones la de Muddy y Aerosmith la de los Stones (agregando lo propio y creando algo distinto), es infantil descalificar la música de los GunsSteve  como mera copia del grupo liderado por Steve Tyler. Además sus influencias recogen tanto de grupos como el citado Aerosmith de mitad de los '70s y el Led Zeppelin de los primeros discos, como de bandas como MC5, New York Dolls, Ramones, Hanoi Rocks y Sex Pistols.

En un primer momento la banda fue puesta en unab olsa junto a grupos como Poison, Ratt, Faster Pussycat y Motley Crue; los tatuajes, la facha, el sexismo y los flirteos con las drogas parecían hermanarlos, pero los Gn'R no pertenecen al mismo club.

Tampoco puede considerárselos como una banda de Heavy Metal; es más, su performance en vivo tiene más puntos de contacto con la desprolijidad del punk, la insolencia del rap más obsceno y la fuerza de grupos como Metallica.



Con ellos no hay medias tintas: o se los ama o se los odia.

Si bien su éxito fue meteórico, también es cierto que fueron muy resistidos en sus comienzos, cuando las principales estaciones de radio y la cadena de televisión por cable MTV se negaban a pasar su material o varias disquerías no se atrevían a vender la primer tirada de Appetite for Destruction por considerar obsceno y ofensivo el dibujo de la portada.

Fue la presión realizada por los fans (y la compra, por supuesto) lo que hizo que el simple Sweet Child O' Mine llegara al número uno de los charts, camino que luego seguiría Appetite.

Luego, la versatilidad e incandescente calidad de sus trabajos Use Your Illusion I y II, demostró que lo suyo no fue una casualidad.

Y eso es Guns N' Roses, quizás la banda más grande de los 90, y a la que muchos han querido imitar pero ninguno ha podido.

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